17. Apéndice II. Norman Bethune en China


TV de la Provincia de Hebei
(3 de octubre de 2017)

Destacamento del Colegio Médico Norman Bethune
(2 de septiembre de 2015)


Fué en China donde el doctor Bethune pudo ejercer su vocación con entera libertad sin trabas burocráticas. Ejerció en la provincia de Shanxi a menudo cerca de las líneas enemigas japonesas. Operó a muchos soldados y civiles, fundó una escuela de medicina y enseñó técnicas de cirugía a principiantes chinos. Dejó en China impronta indeleble de agradecimiento, admiración, respeto y honor; es considerado un amigo y un héroe de guerra.45

Su escuela de medicina se transformó con el tiempo en el Colegio Médico Norman Bethune de la Universidad de Jilin.

Norman Bethune falleció el 12 de noviembre de 1939.


PANERÍGICO DE NORMAN BETHUNE ESCRITO POR MAO TSE-TUNG 46
(21 de diciembre de 1939)

El camarada Norman Bethune, miembro del Partido Comunista de Canadá, tenía alrededor de cincuenta años cuando fué enviado por los Partidos Comunistas de Canadá y Estados Unidos a China; desestimó el recorrer miles de millas para ayudarnos en nuestra Guerra de Resistencia contra Japón. Llegó a Yenan en la primavera del año pasado, fué a trabajar en los montes Wutai y a nuestro gran pesar murió como mártir en su puesto.

¿Qué clase de espíritu es éste que hace que un extranjero adopte desinteresadamente la causa de la liberación del pueblo chino como suya propia? Es el espíritu del internacionalismo, el espíritu del comunismo, del cual todo chino comunista debe aprender. El leninismo nos enseña que la revolución mundial solo puede tener éxito si el proletariado de los países capitalistas apoya la lucha de liberación de los pueblos colonizados y semi-colonizados, y si el proletariado de las colonias y semicolonias apoya la lucha del proletariado en los países capitalistas. El camarada Bethune llevó este enunciado leninista a la práctica. Debemos unirnos con el proletariado de todos los países capitalistas, con el de Japón, Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Italia y demás países capitalistas porque ésta es la única vía que hay para derrocar al imperialismo, liberar nuestra nación y pueblo y liberar a las demás naciones y pueblos del mundo. Este es nuestro internacionalismo, el internacionalismo con el que nos oponemos a ambos nacionalismo y patriotismo cicateros.

El espíritu del camarada Bethune, su total dedicación al prójimo sin reparar en sí mismo, vióse en su gran sentido de responsabilidad en la tarea y en su gran cariño hacia todos los camaradas y gentes del pueblo. Todo comunista debe aprender de él. No son pocos los irresponsables en su faena, prefiriendo la liviana a la ardua, delegando tareas difíciles a otros y escogiendo para sí las fáciles. En toda circunstancia piensan en sí mismos antes que en los demás. Cuando efectúan alguna contribución se hinchen de orgullo y presumen de ella por temor a pasar desapercibidos. No sienten afecto por los camaradas y el pueblo sino que son fríos, indiferentes y apáticos. En verdad semejantes individuos no son comunistas, o al menos no pueden ser valorados como comunistas entregados.

Ningún retornado del frente silenció su admiración por Bethune cuando oía el nombre y nadie permaneció insensible ante su esmero. En el triángulo Shansi-Chahar-Hopei no hubo soldado ni civil que no quedase emocionado al ser atendido por el doctor Bethune o al ver como trabajaba. Todo comunista debe hacer suyo este auténtico espíritu comunista del camarada Bethune.

El camarada Bethune era médico, el arte de curar era su profesión y estaba continuamente afinando su pericia, la cual despuntó muchísimo al servicio del Ejército de la Octava Ruta. Su ejemplo constituye una excelente lección para aquellos que escurren el bulto y para aquellos que desdeñan el saber técnico como algo baladí o sin futuro.

El camarada Bethune y yo nos reunimos solamente una vez. Después él me escribió muchas cartas. Pero yo estaba ocupado y solo le escribí una y ni siquiera sé si la llegó a recibir. Estoy hondamente apesarado por su fallecimiento. Ahora estamos todos rememorándole. Ésto muestra cuan profundamente nos inspira. Todos debemos aprender de él este espíritu de total abnegación. Con ese espíritu todos podremos ser muy útiles al pueblo. La pericia de un hombre puede ser pequeña o grande, pero si posee ese espíritu su mente es noble y pura, es un hombre de integridad moral por encima de vulgares intereses, un hombre valioso para el pueblo.